¿Son compatibles la meditación y la psicología? Los beneficios de combinarlas y cómo utilizar la meditación en tus terapias

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Últimamente tenemos la meditación hasta en la sopa.

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Sí, sí, ya sabes a lo que me refiero:

  • Lees una revista y ahí está ese reportaje sobre lo bueno que es meditar para relajarte.
  • Miras tu Instagram y todo el mundo está compartiendo la foto meditando que subió la celebrity de moda.
  • Hasta las empresas donde trabajan tus conocidxs están empezando a organizar talleres de meditación.

Ojo, no me entiendas mal. Yo soy una firme defensora de normalizar la meditación (por sus muchísimos beneficios) y de que llegue al máximo número de personas, así que esta nueva tendencia me parece genial.

De lo que no soy partidaria es de verla solo como un «ejercicio» para relajarse, porque eso sería quedarnos en la superficie.

De hecho, si sabes cómo aplicarla, la meditación puede ser una herramienta poderosísima dentro de las terapias psicológicas.

¿Te sorprende?

Pues atentx a este post, porque aquí te voy a explicar punto por punto cómo se relacionan la meditación y la práctica psicológica.

Por cierto, recuerda que este es el segundo de una serie de posts en los que te hablo del impacto que están teniendo las prácticas derivadas de las enseñanzas budistas (como la meditación y el mindfulness) en las terapias actuales. Si aún no lo has leído, te dejo por aquí el primer post de la serie, donde explico la relación entre la psicología y el budismo.

¿Estás listo?

Inspira hondo porque empezamos en 3, 2, 1… oooooommmmmm…

✅ ¿Qué relación hay entre la meditación y la psicología?

La meditación tiene una imagen de práctica mística.

Pero más allá de su vertiente espiritual, la realidad es que hay muchísima evidencia científica que respalda sus beneficios y su efectividad como herramienta en terapia.

Y es que practicar la meditación de forma habitual nos permite «entrenar» la mente y nos ayudar a conocernos mejor.

Para que lo veas más claro, vamos a ver algunos beneficios concretos.

👉 Los beneficios de la meditación a nivel psicológico

Estas son algunas de las principales razones por las que resulta tan interesante incluir la meditación en terapia:

  • Reduce la ansiedad y el estrés.
  • Te ayuda a modular las emociones y a reducir la frecuencia con la que te surgen pensamientos negativos (y su impacto).
  • Contribuye a ejercitar el perdón, los valores positivos y la empatía.
  • Te ayuda a tomar mejores decisiones.
  • Mejora el sueño.
  • Combate la depresión.
  • Reduce el dolor crónico.

Y tú, como terapeuta (psicólogx, coach, instructxr, guía… llamésmolo X) , eres quien se encargará de aplicar la meditación de una forma u otra según el objetivo.

No es lo mismo, por ejemplo, usar la meditación para aliviar el insomnio que para reducir la depresión en pacientes con cáncer.

Pero siempre y cuando sepamos utilizarla y tengamos claro el objetivo de la terapia, es una herramienta muy interesante. Además, es un recurso que puedes grabar y dárselo al paciente para que siga practicando en casa.

Nota: si quieres saber más, en este estudio denominado «La meditación como proceso cognitivo conductual» puedes encontrar una recopilación de investigaciones que respaldan sus beneficios.

✅ La historia de la meditación en psicología: casi 100 años de relación

Quizá ahora mismo estés pensando:

Pero eso de combinar la meditación y la psicología es bastante reciente, ¿no?”

Pues la verdad es que no.

Su uso en la práctica terapéutica comenzó hace casi un siglo, y desde luego tiene poco que ver con que ahora meditar esté «de moda» entre el público general.

Vamos a bucear un poco en su historia.

👉 1. El primer contacto de la meditación con la práctica clínica: la autohipnosis y las terapias de Schultz

Ya en los años 30, algunxs psicólogxs empezaron a ver el potencial de esta práctica para enseñar a las personas a relajarse o a controlar sus estados de ánimo.

Te pongo algunos ejemplos:

  • Heinrich Schultz (neurólogo y experto en hipnosis) usaba en sus terapias ejercicios de relajación autógena, en los que el paciente debía concentrarse en ciertas sensaciones de su cuerpo.
  • La meditación guiada también se usó como método de autohipnosis para el tratamiento del insomnio y de ciertas fobias.

En definitiva, son ejercicios mentales que el paciente realiza, guiado por un terapeuta, y que inducen a la persona a relacionarse con sus experiencias y/o síntomas de una forma diferente y generar así una nueva capacidad de respuesta más útil para la vida de la persona. Es así como se deja atrás algo disfuncional y comienza a ponerse en acción una nueva forma de hacer las cosas que se vaya reforzando hasta volverse natural.

A través de ejercicios de meditación además logramos que la persona SIENTA más lo que le estamos guiando de una forma real, y ese SENTIRLO más real hace que el cerebro cree respuestas fuertes casi de la misma forma que si se estuviera viviendo una situación nueva.

Te suena de algo la famosa plasticidad neuronal, ¿verdad? Pues combinando la meditación con la psicología se está trabajando de lleno sobre esto, si se hace bien.

A lo largo de las siguientes décadas desde este comienzo de ejercicios basados en meditación por Schultz,  la meditación se abrió paso en Occidente y comenzaron a investigarse más a fondo sus beneficios.

👉 2. Años 60: el nacimiento del “focusing

A lo largo de las siguientes décadas, el lazo entre meditación y psicología continuó estrechándose.

Pero el mayor avance vino en los años 60 de la mano de Eugene T. Gendlin, doctor en Psicología y Filosofía por la Universidad de Chicago, y creador del “focusing” o enfoque corporal.

Tras muchos años trabajando con pacientes, Gendlin se dio cuenta de que las personas que mejores resultados lograban eran aquellas con mayor conciencia corporal. Es decir, las que eran capaces de observar sus emociones y las sensaciones de su cuerpo para, a partir de ahí, gestionarlas.

Y ese es precisamente el objetivo del «focusing«, tratar de mantener a la persona en contacto con la experiencia más pura posible. Aquella en la que la mente no esta contando historias. ¿Dónde estás sintiendo la experiencia en este momento? La invitación es a bajar de la mente al cuerpo. A observar y conectar con esa llamada EXPERIENCIA SENTIDA, eje central del enfoque del focusing. Es algo muy muy cercano a lo que se trabaja en los más antiguos programas de mindfulness como el MBSR, y uno de los ejercicios más famosos de la Terapia de Aceptación y Compromiso: la defusión.

Es a través de conectar con la experiencia sentida que podemos relacionarnos con lo que está ocurriendo de una forma diferente y más sabia. Sin tanta interferencia de lo mental, que suele depender mucho de nuestros condicionamientos previos y emociones, pero no siempre es lo más útil… cuando logramos estar más calmados y tener distancia con nuesra experiencia pero estar en contacto con ella y abrazarla, surge el SABER cuál es la mejor manera de hacer algo con esto.

Los descubrimientos de Gendlin en este aspecto son, en gran medida, la razón por la que hoy el escáner corporal tiene tanta importancia dentro del mindfulness y la ACT en bajar del parloteo mental a conectar con las sensaciones.

👉 3. La meditación en la psicología actual

A día de hoy, hemos avanzado mucho más y la meditación se usa en diferentes ámbitos como:

  • La terapia cognitivo conductual: aunque se trata de un enfoque de psicología más tradicional que trabaja tratando de cambiar los pensamientos «distorsionados», aquí la meditación también se ha hecho un hueco, ayudando a los pacientes a desarrollar mayor control sobre su atención para evitar que los pensamientos distorsionados tengan un impacto sobre nuestra vida.
  • La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT): se utilizan ejercicios de defusión muy similares a los que usaba Gendlin. En esta terapia la meditación nos ayuda a «observar» esos pensamientos negativos y reconocerlos, para luego aceptarlos y dejar de luchar contra ellos, dicho de una forma muy simple y rápida, ya que tiene mucho más meollo y hay varias formas de practicar defusión, de ayudar a la experiencia de aceptación, etc.
  • Intervenciones Basadas en Mindfulness (MB):  la meditación es una herramienta muy recurrida en este tipo de terapias para lograr la atención plena. Ejercicios como el escáner corporal son muy importantes en las conocidas terapias y programas de tercera generación como el MBCT y el MBSR  

Esto es solo un resumen, pero hay muchas más terapias y enfoques que recurren a la meditación para ayudar a las personas.

Y no solo es útil para pacientes con diagnósticos concretos, sino que también se utilizan en muchos otros ámbitos. Por ejemplo, las meditaciones con visualización se emplean desde hace décadas en la psicología deportiva y educativa para mejorar el rendimiento y alcanzar objetivos concretos, o para desarrollar inteligencia emocional, mejoras de rendimiento, visualización de objetivos, etc.

✅ Pero entonces, ¿la meditación es una terapia?

No, la meditación en sí misma no es una terapia psicológica, sino una herramienta más de las que disponemos los terapeutas.

Te lo explico.

La psicología está orientada a resolver un problema concreto, y su funcionamiento es el siguiente:

  • Se hace un análisis del problema.
  • Se indaga hasta encontrar su origen.
  • Se aplica un método probado para modificar el «patrón mental» que da lugar a ese problema.

Y a partir de aquí, cada tratamiento se personaliza en función de las necesidades del paciente.

Un ejemplo: imagina que llega a tu consulta una persona que tiene fobia a volar (algo muy típico).

El proceso a seguir sería el siguiente:

  • Indagamos en las vivencias de esa persona para encontrar el origen de esa fobia.
  • A continuación, analizamos su personalidad y sus fortalezas, para así encontrar el mejor camino para ayudarla (y determinar qué herramientas nos serán más útiles).

Tras el análisis, llegamos a la conclusión de que la meditación podría servirnos en este caso concreto, porque ayudaría a este paciente a:

  • Identificar los pensamientos negativos que le generan el miedo a volar.
  • Aprender a gestionar y evitar que lo sigan limitando.

De esta forma la meditación (junto a otras prácticas terapéuticas) nos permite ayudar al paciente a superar su fobia. En ese sentido, son herramientas que con el conocimiento profesional resultan útiles para ciertos procesos y resultados. Hay que tener un conocimiento profesional para saber qué se está utilizando y por qué. No es que por hacer una meditación, esa meditación en si misma vaya a dar ningún resultado a nadie.

✅ Meditación y mindfulness: claves en las terapias de tercera generación

Te decía más arriba que la meditación se utiliza en diversas terapias, pero en cada caso desde un enfoque diferente, desde el marco de comprensión desde el que trabaje el profesional, ya que la meditación no es una terapia, sino en este sentido, son herramientas que un terapeuta puede usar para ayudar al cliente si lo necesita.

Algunas terapias recurren a esta práctica para aliviar el malestar de la persona en ese momento. Sin embargo, en las Terapias de Tercera Generación lo que pretendemos es utilizar la meditación para encontrar el origen de ese malestar (como con el paciente con fobia a volar) que suele ser un origen común a las tendencias naturales de las personas de luchas contra el sufrimiento: la evitación experiencial se llama en ACT.

Te pongo otro ejemplo para que lo entiendas mejor

Lxs terapeutas sabemos que, muchas veces, los problemas psicológicos están “enquistados”. El paciente trata de luchar contra el síntoma (el malestar psicológico) pero, en lugar de mejorarlo, lo agrava y se atrapa en una paradoja de evitación.

«Lo que resistes, persiste». Y por más que ponemos energía en liberarnos de algo, a más lucha, más dentro estamos del problema.

Así, piensa en una persona que ha perdido a alguien muy cercano y que, en lugar de aceptar esa muerte y pasar por las distintas fases del duelo, trata de enterrar esos sentimientos de tristeza.

Y ya sabes lo que eso significa: en el peor de los casos, ese «dolor ignorado» podría acabar derivando en una depresión.

Es como cuando tienes varicela y sufres unos picores horrendos. Cuanto más te rascas (más intentas luchar contra el síntoma), más lo empeoras.

En lugar de eso, debemos lograr que el paciente se haga la siguiente pregunta:

«¿Cuál es el pensamiento que estoy intentando evitar?«. ¿De qué estoy huyendo?»

Y no se trata de responder racionalmente. Más bien es como lo de la experiencia sentida que explicó Gendlin con el focusing. Es cómo lo estoy sintiendo en este momento. Cuando huímos de algo estamos huyendo de nuestra EXPERIENCIA.

Aquí es donde entra en juego la meditación como herramienta en las Terapias de Tercera Generación para:

  • Lograr que el paciente deje de luchar contra esos sentimientos y los acepte.
  • Evitar que la supresión de ese malestar derive en algo peor (como el picor de la varicela).
  • Favorecer el autoconocimiento para ver desde nuestros valores qué sería lo más sabio de hacer en este momento.
  • Practicar el ser capaces de hacer hueco a esa experiencia pero actuar en una dirección nueva para ir saliendo del bucle.

De esta forma, la meditación nos ayuda a tomar conciencia de todos estos procesos mentales, a perder el miedo a sentir y a gestionar las emociones. Es una forma de recuperar el poder sobre tu mente para tomar mejores decisiones y llevar una vida más plena.

✅ ¿Te gustaría saber cómo integrar la meditación en tus terapias psicológicas?

Ojo: mi propósito con este post no es que veas la meditación como una panacea.

Todo lo contrario.

La meditación es un trabajo consciente que es necesario practicar de manera constante, y que nos ayuda a comprender cómo nos sentimos para, así, gestionar mejor nuestras emociones.

Por eso creo que todos deberíamos ponerla en práctica. Y te hablo tanto de utilizarla para tu propio crecimiento personal como con tus pacientes.

Ahora bien, ¿cómo puedes hacer esto último?

Lo primero, meditando mucho (porque para enseñar a meditar a otros debes partir desde la experiencia).

Pero, además, es fundamental que te formes en ello y busques una formación especializada como instructor de meditación y mindfulness. Una que te explique:

  • Las distintas herramientas de las que dispones para ayudar a tus pacientes a través del mindfulness y la meditación.
  • Cómo dirigir una terapia usando estas herramientas.
  • La manera de superar los obstáculos que encontrarás como instructor de meditación (y que no vive otro practicante).

Si quieres aprender todo esto (y de paso, descubrir las salidas profesionales a las que puedes acceder con esta especialización), te animo a que te unas a mi curso 100% gratuito «El Camino del instructor de mindfulness».

Entra y comprueba por ti mismo si este es tu camino. 😉

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